Salgo, camino, busco, aprecio, miro
salidas de sensaciones confusas, raras.
La montaña me dijo despacito que busque y aquí estoy; durmiendo en el camino, espero deseos de otras épocas.
Veo dibujos, pinturas en la tierra, destellos de belleza.
Me subo a una nave... mirando desde arriba todo es mas tierno.
Quizá conozca nuevos mundos, más entusiastas.
Mi destino está en todas partes y en ningún lado.
Sigamos, sigamos, falta poco,
pronto llegará el regalo prometido por los dioses.
Me elevo y sueño.
Duermo en tierras de encanto, cierro los ojos y vuelo por los cerros.
Pero no encuentro a la doncella. Está escondida entre la gente?
siempre hay nubes en las masas que perturban y confunden.
Torre por caballo, confundido entré en un laberinto.
Mi corazón estaba preso, perdido?
Me equivoque. No fue así, yo no estaba preso, sólo fuí un anciano que no le gusta contar anécdotas sólo escuchar las de otros, que aprecia el rugido, aprecia ser anciano y se conmueve de sólo estar.
Aunque cuando estoy apagado no vea, siento mas que mil soldados aterrados porque la guerra se avecina.
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